Papel y Tinta - Cartas para Ariana
Día 2 - Parte 2 -
Hola mi Ari,
Hoy te vas un poco más lejos, pero cada día que pasa me siento más cerca de ti. Estoy feliz porque regresas a la ciudad donde nos conocimos, donde me enamoré de ti y donde todo sucedió. Aunque ya mi tiempo terminó en esa ciudad recuerdo todo como si mi vida dependiera de ello; recuerdo cada calle por la que caminamos tomados de la mano, cada detalle de aquel bello sitio donde volvió a nacer mi vida…
“Vas a salir esta noche?”- Pregunto Edu aunque ya sabía la respuesta, quería nada más hacer conversación y confirmar que ella esa noche. “Si, yo creo que si iré” - le contestó ella conociendo sus intenciones. - “Quiero ir guapa! A ver si logro que las demás también quieran ir en tacones y vestido.”
Este ultimo comentario le sorprendió a Edu, no se esperaba que a ella le gustara tanto vestirse y usar tacones sin embargo le gustaba, compartían al parecer un gusto secreto puesto que a Edu le fascinaba arreglarse para salir, utilizar corbatas y trajes, pajaritas (corbatines) y zapatos de vestir.
El día pasó y la noche llegó, era hora de vestirse y prepararse para salir, la idea era ir a casa de una amiga donde estarían unas horas para luego irse a la fiesta organizada por una asociación de estudiantes de la escuela de comercio. A Edu le hubiese gustado quizás hacer los planes de manera diferente pero no había nada que podía hacer, la mayoría estaba de acuerdo con esos planes y esto la incluía a ella.
Al salir de su apartamento donde el resto del grupo lo esperaba, la vio, se quedó paralizado como una estatua de hielo puesto que no sabía como reaccionar. Esto parecía una película sin duda alguna, ella vestía un vestido rojo, su cabello dorado brillaba con las luces de la calle y los labios color rojo intenso le llamaban la atención. Al notar que llevaba alrededor de 5 minutos mirándola, quitó la vista, saludó a todos de manera general y caminó por delante de los demás. Había sido demasiado obvio todo el día y no quería arruinar la noche actuando de la misma manera. Necesitaba despejar la mente y dejar que las cosas tomaran su propio rumbo.
La fiesta estuvo bien, bailaron y se rieron, fotos y gente nueva a quienes conocer. Todos conversando y hablando de su país, sus gustos y preferencias. Edu intentó no acercarse mucho a ella para no agobiarla así que decidió que ya era hora de irse a la otra fiesta y ver que tal estaba el ambiente.
Al irse, los demás también decidieron que era hora de partir y todos iba cogiendo sus abrigos y bajando las escaleras hacía la calle en dirección a la segunda fiesta. Edu, quien iba a ser el primero en irse resultó ser de los últimos ya que decidió que estaba mal irse sin siquiera limpiar u ordenar el apartamento un poco.
Afuera se encontró con ella, se estaba quitando las zapatillas blancas y poniéndose los tacones a como había prometido esta tarde. Edu se acercó para ayudarla.
“Necesitas ayuda?” - le pregunto - “Solo un poco, es suficientemente difícil caminar en tacones y aun más en estas calles adoquinadas” - le contestó ella mientras intentaba no caerse y quedar mal frente a el.
El la tomó del brazo y la ayudó a caminar …
Al llegar, notaron que todos estaban afuera en las calles, sin duda alguna la fiesta ya estaba terminando y habían llegado muy tarde. Por lo menos aun habían personas a quienes hablarles. Al llegar, Ariana se fue con una amiga y Edu se fue a saludar a un buen amigo quien había conocido ese mismo día.
Ya la fiesta estaba terminando, el personal del lugar corría por todos lados para limpiar y poder ir poco a poco echando a las personas para poder cerrar.
En la calle estaban todas las personas, algunos indecisos sobre que hacer, otros ya habían tomado la decisión de irse a casa y otros como Edu, contra la pared esperando que saliera la gente para irse a tomar la ultima copa de la noche.
Sin embargo, la gente no se movía, así que Edu volvió a tomar la decisión de irse con quienes ya estaban caminando.
Una vez en el bar, después de hablar un rato y ver que no había nada especial, decidió irse, pero no se iría sin despedirse de ella. Así que Edu se metió entre la gente..
“Hey, perdona pero nada más vengo para despedirme, quizás nos vemos mañana.” - Le dijo mientras le daba dos besos en la mejilla y se volteaba para irse. - “Porque te vas?” - Le preguntó ella pero era muy tarde, el no la había escuchado y comenzaba a irse.
“Espera, me voy contigo!”- le gritó lo suficientemente alto para que Edu la escuchara mientras le tomaba del brazo.
Edu se volteó, la espero mientras ella tomaba sus cosas y se despedía.
Al ir caminando, Edu iba sorprendido, no habían hablado casi nada esa noche, porque quería irse ella con el? A lo mejor para no irse caminando sola, ya que vivían muy cerca.
Empezaron a conversar mientras caminaban y Edu no pudo, más, se lo tenía que decir.
“Sabes que me gustaría al menos tener la oportunidad de conocerte mejor”- le dijo mientras metía sus manos en los bolsillos, esto era un acto de nerviosismo de el. “Sé que es poco tiempo pero no dejo de pensar en ti, no sé que pensarás al respecto, pero quiero tener algo contigo.” - Edu continuaba hablando ya que ella no decía nada más que verle a los ojos.
Al cruzar la calle, por al rotonda en la casa con el muro pequeño con adoquines, ella le tomó del brazo, quedaron frente a frente, con solo 1 cm de distancia entre los dos. Edu podía sentir su respiración fuerte en su cara, tenía sus labios a poca distancia de los suyos y sabía que estaba a punto de pasar pero estaba disfrutando el momento.
De repente paso, el beso que tanto había esperado, el gusto de sentir sus labios contra los de el, dulces como el se los había imaginado.
A la fecha mi querida Ari, tus labios, tus besos siguen siendo tan dulces y deseados como la primera vez. Siempre recuerdo este camino a casa, el primero de muchos juntos.
Tu niño,Edu


